CABEZAS QUEMADAS, EL SINDROME DE BURN-OUT EN EL DOCENTE

Un bombero a la derecha por favor. Ofrecemos este extracto de un artículo del Dr. Roberto Berkunsky, Médico Psiquiatra, Director Médico de "UTOPIAS". Aquellos interesados en el texto completo lo pueden solicitar.

Literalmente significa estar quemado y está directamente relacionado con el ejercicio de la profesión. En esta nota, Berkunsky se refiere a una afección que no sólo compromete la salud de los individuos sino que interpela también a las instituciones.

También denominado "Síndrome del Quemado" cuya palabra traducida significaría: burn, quemado y out se interpreta en este caso como fuera del circuito, desgastado. Es el desgaste o agotamiento producido por una demanda de recursos físicos y emocionales de origen externo o interno que está relacionado directamente con el ejercicio de la profesión. Muy difícil de reconocer como tal por quien lo padece.

Hoy la docencia debe ser asumida como una profesión de riesgo donde es necesario identificar síndromes como el de Burnout y la incidencia que esto tiene sobre el docente como sobre quienes le rodean, pensemos entonces que hacer para que los docentes recuperen el ejercicio de sus tareas en un ambiente adecuado y de cuidado de su salud. Es considerada de riesgo porque tenemos un sistema social y un Estado que no está siendo protector de la salud de la Comunidad Educativa. Por lo tanto las instituciones educativas se van transformando en ámbitos insalubres. Creo que muchas de estas alteraciones no están contempladas en la legislación como enfermedades laborales donde además el esfuerzo extra no tiene reconocimiento institucional ni salarial.

El primer síntoma es el "agotamiento", "cansancio de fin de año". Ya en agosto aparece la sensación de estar desconcentrado y esperando con ansias las vacaciones para poder recuperarse "de tanto trabajo". Esto es lo que he denominado "La trampa del Burnout ". Se empieza a poner más atención, en las soñadas vacaciones, que en poder tomar conciencia que en realidad es el estilo de vida que viene desarrollando y las condiciones en que se viene desempeñando laboralmente lo que ocasionó tal desgaste. Supone que solamente la acumulación de horas-trabajo es la causa de tal situación.

Se lo ha definido como un Síndrome de Estrés Crónico, en aquellas profesiones que se caracterizan por dedicar una atención intensa y prolongada a personas que están en situación de necesidad o de dependencia. (Profesores-Alumnos por Ej.) En la tríada Docente-Alumno- Institución, la mayor parte de las demandas vienen del sector Institución-Alumno hacia el Docente, lo que hace que este último comience a tornarse vulnerable.

Síntomas:

1º) El cansancio o agotamiento emocional. Faltan ganas de ir a trabajar, dolores en espalda y cuello, progresiva pérdida de la vitalidad y desproporción entre el trabajo realizado y el cansancio experimentado. Dispersión de la atención, fallas en la memoria, dudas e inseguridad vocacional y frustración profesional. Angustia. Llanto fácil. Menor creatividad. Abandono del aspecto personal. Queja constante por la cantidad de trabajo realizado y pérdida de la capacidad de disfrutar las tareas. Ante la pregunta ¿qué te pasa?, la respuesta es "no sé, no me siento bien, pero no sé que es", "algo me molesta".

2º) La deshumanización. Hostilidad hacia los alumnos. Impotencia, indefensión y desesperanza personal. Molesta la relación con los otros y hasta pueden aparecer ideas de tinte paranoide ("todos están en contra mío", "dejaron esto desordenado a propósito por que saben que a mí me molesta").

3º) Disminución de la interacción social. Abandonan actividades extra- laborales que no están vinculadas con aquellas que generaron el estrés crónico (amigos, club, salidas, deportes), creando una especie de auto reclusión. Los demás comienzan a percibirlo como un "cascarrabias depresivo" que ha perdido los ideales. Cefaleas tensionales de lunes a viernes que calman el sábado y reaparecen el domingo a la noche. Sueño al despertar, cuesta levantarse. Alergias, psoriasis, hipertensión, baja de las defensas. Puede todo esto favorecer o ser la vía de entrada a la ingesta de psicofármacos o alcohol. Aparece la fatiga residual basada en dos síntomas iniciales: la falta de descanso en el sueño y la dificultad en realizar tareas recreativas, entrando en una rutina que lo sume paulatinamente en la cultura de la indiferencia. El Estrés Simple puede desaparecer tras un período adecuado de descanso y reposo, el Burnout no declina con las vacaciones ni con otras formas de descanso.